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Materiales innovadores para los jardines verticales.

Los jardines verticales, también conocidos como paredes verdes o paredes vivas, son una manera de reverdecer los espacios urbanos y mejorar la estética y sostenibilidad de las construcciones arquitectónicas.

Precisamente para aumentar su sostenibilidad, los jardines verticales han evolucionado a materiales innovadores, lo cual a la vez mejora su durabilidad y reduce la necesidad de mantenimiento. Desde plásticos reciclados hasta biocompuestos y paredes vivas, cada vez se utilizan nuevos y más variados materiales.

Los jardines verticales proveen numerosos beneficios, incluidos la purificación del aire, la reducción de los ruidos, el aislamiento climático e incluso la producción de alimentos. De acuerdo a un estudio publicado en Urban Forestry and Urban Greening, las paredes verdes reducen el consumo de energía al proveer aislamiento natural y filtrar los contaminantes del aire, como el material particulado.

Estos beneficios son de gran importancia, en particular en ciudades densamente urbanizadas donde el espacio para los jardines tradicionales es limitado.

Uno de los materiales más prometedores para los jardines verticales es el plástico reciclado.

El plástico reciclado puede ser reutilizado para paneles ligeros y durables para la instalación de plantas en este tipo de jardines. Estos paneles permiten la creación de diseños modulares que son fáciles de ensamblar y permiten implementar los jardines verticales sobre cualquier muro.

Investigaciones demuestran que el uso de materiales reciclados no solamente reduce el desperdicio, sino que también reduce los contaminantes asociados a la producción de nuevos plásticos.

Por ejemplo, la compañía Vertigrow produce sistemas para paredes verdes de tipo modular utilizando materiales sostenibles. El sistema está diseñado para el uso eficiente del agua y soporta varios tipos de plantas, haciéndolo versátil y capaz de adaptarse a distintos tipos de estructuras arquitectónicas.

Un estudio del 2020 analizó el uso de plástico reciclado de tipo PET en paredes verdes con una duración comparable a materiales tradicionales como el concreto y el acero, con un impacto medioambiental mucho menor.

Los paneles de plástico reciclado no solo ayudan a reducir el desperdicio de plástico, sino que además son resistentes a la radiación solar y a las lluvias, lo cual asegura su duración a largo plazo en instalaciones de muros verdes expuestas a la intemperie.

Un estudio de Environmental Pollution demostró que las paredes verdes basadas en plásticos reciclados turan efectivamente contaminantes del aire, promueven la salud de las plantas y ofreciendo solución durable y de bajo mantenimiento.

Los biocompuestos son materiales hechos de fibras naturales y biopolímeros que cada vez son más utilizados como una alternativa a los plásticos convencionales en muchos usos industriales y arquitectónicos; igualmente, se han venido utilizando con gran éxito en los jardines verticales.

Estos biocompuestos son biodegradables y pueden ser diseñados para imitar la dureza y durabilidad de materiales tradicionales. Por ejemplo, los biocompuestos hechos de fibras de bambú u otro tipo de fibras vegetales combinados con resinas naturales ofrecen una alternativa sostenible a los plásticos no reciclables.

Un estudio publicado en Materials and Design encontró que los biocompuestos se degraban naturalmente a través del tiempo, contribuyendo a disminuir la cantidad de desperdicios que han cumplido su vida útil y son desechados.

Igualmente, en el caso de los jardines verticales, son más ligeros y proveen a la estructura de mayor porosidad, ayudando a evitar los problemas de retención de agua.

Un caso exitoso de uso de estos biocompuestos en jardines verticales es el hospital de Khoo Teck Puat en Singapur. La instalación de jardín vertical de varios pisos de sus envíos compuestos contribuye no solo a la calidad del aire, sino que además actúa como una barrera contra el sonido proveniente de la calle, además de mejorar estéticamente el edificio.

Otra estrategia es utilizar a la naturaleza como un elemento estructural; es el caso de las denominadas paredes vivas que incorporan suelo, plantas y microorganismos como parte de la estructura, permitiendo un ecosistema autosostenible. Estas paredes utilizan sistemas hidropónicos o aeropónicos en donde las plantas reciben los nutrientes a través del agua en vez del suelo, promoviendo un crecimiento más rápido y saludable para las plantas.

Uno de los ejemplos más conocidos de una pared viva es el del CaixaForum en Madrid, España. Diseñado por el botánico francés Patrick Blanc, esta monumental pared de más de 460 metros cuadrados alberga al menos 15,000 plantas de 250 especies distintas, siendo un perfecto ejemplo de cómo los materiales biológicos se pueden integrar con la arquitectura.

Así vemos como materiales innovadores, paredes verdes es una tendencia que cada vez más se utiliza para resolver varios desafíos que presentan estas estructuras en las ciudades modernas.

Referencias

  1. Urban Forestry & Urban Greening, DOI:10.1016/j.ufug.2021.127287
  2. Journal of Cleaner Production, DOI:10.1016/j.jclepro.2020.121032
  3. Environmental Pollution, DOI:10.1016/j.envpol.2019.113350
  4. Materials & Design, DOI:10.1016/j.matdes.2019.107662
  5. Building and Environment, DOI:10.1016/j.buildenv.2021.107634
  6. Advanced Materials Interfaces, DOI:10.1002/admi.202100481
  7. Journal of Environmental Management, various studies on microbial applications in living walls

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