El jardín vertical más grande del mundo, el Edificio Santalaia en Bogotá, Colombia.
Los jardines verticales han ganado terreno en los últimos años como medio para hacer frente a los efectos de la urbanización y aportar verdor a los espacios urbanos. El jardín vertical más grande del mundo, situado en Bogotá (Colombia), es un espectáculo digno de contemplar, y su magnitud es sobrecogedora. Conocido como Edificio Santalaia, se extiende a lo largo de 3.000 metros cuadrados y cuenta con más de 115.000 plantas. El edificio fue conceptualizado por el estudio de arquitectura colombiano Exacta Proyecto Total con el objetivo de crear un jardín vertical que no sólo aportara belleza a la ciudad, sino que también ofreciera beneficios medioambientales.
El aspecto más significativo del Edificio Santalaia es su impacto en la calidad del aire. Las plantas del jardín absorben dióxido de carbono y liberan oxígeno, lo que es crucial para mitigar la contaminación atmosférica de la zona. De hecho, el jardín produce suficiente oxígeno para compensar las emisiones de 700 coches al año, lo que supone una contribución vital al medio ambiente. Además, el jardín sirve de aislante al edificio, reduciendo el consumo de energía y la huella de carbono del edificio.
Las plantas autóctonas son el punto central del edificio Santalaia, lo que constituye otro aspecto vital del jardín. El jardín presenta una serie de especies autóctonas de la región, lo que garantiza que las plantas prosperen en el clima local y contribuyan a preservar la biodiversidad de la zona. Además, el uso de plantas autóctonas minimiza la necesidad de riego y fertilización, reduciendo aún más el impacto ambiental del edificio.
El edificio Santalaia no es el único ejemplo impresionante de jardines verticales a gran escala. El Bosco Verticale (Bosque Vertical) de Milán (Italia) consta de dos torres residenciales cubiertas de más de 20.000 plantas, entre ellas más de 900 árboles, que lo convierten en el hogar de diversas especies de aves. El Bosco Verticale también está diseñado para reducir el consumo de energía y mejorar la calidad del aire.
En Singapur, el jardín vertical de la Escuela de las Artes cubre toda la fachada del edificio y está diseñado para ser autosuficiente. El jardín emplea sistemas de recogida de agua de lluvia y de riego, que minimizan el consumo de agua. Alberga diversas especies vegetales que atraen a polinizadores como las mariposas, lo que contribuye a la biodiversidad de la zona.
