La creciente demanda de alimentos en las metrópolis contemporáneas ha venido ejerciendo una gran presión sobre el suelo agrícola, lo cual ha llevado a la búsqueda de alternativas que permitan satisfacer esta demanda utilizando nuevos espacios para los cultivos.
Los métodos tradicionales de agricultura que son intensivos en el uso del suelo y los recursos producen serios daños ambientales y son cada vez más insostenibles, por lo cual estrategias como la agricultura urbana se presentan como una alternativa más sostenible y ecoamigable.
El uso de jardines verticales en la agricultura urbana es una técnica revolucionaria para la producción de alimentos que maximiza el limitado espacio urbano y provee alimentos frescos de manera local, evitando el recorrido de grandes distancias y los intermediarios y reduciendo los costos económicos. Los jardines verticales están transformando los paisajes urbanos, siendo la agricultura urbana una manera viable de producir que se alinea con los desafíos ambientales del siglo XXI.
De acuerdo a las Naciones Unidas, el 8% de la población mundial vivirá en áreas urbanas para el año 2050, lo cual incrementará la presión sobre las cadenas de abastecimiento de alimentos. Este cambio hace necesario implementar estrategias que se enfoquen en la producción local y sostenible de alimentos. Los jardines verticales que utilizan capas apiladas de suelo o sustrato para crecer las plantas, estructuras verticales o estructuras inclinadas ofrecen una manera de implementar la agricultura en ciudades densamente pobladas.
Un estudio del año 2010 explica el concepto de agricultura vertical como un medio para producir alimentos en áreas urbanas a la vez que se reduce la dependencia de las tierras rurales y de las redes de transporte y distribución, lo cual contribuye a su sostenibilidad y disminuye los costos económicos.
Ciudades donde la disponibilidad del suelo y tus precios inmobiliarios hacen la agricultura tradicional imposible. Verticales utilizan espacios como, por ejemplo, paredes vacías, edificios abandonados y techos. Además, este tipo de jardines permite a las plantas crecer, en algunos casos, bajo techo, generalmente usando riego controlado, técnicas como los hidropónicos o los aeropónicos.
Estas técnicas de cultivo requieren mucho menos agua y no requieren suelo. Estas innovaciones vienen permitiendo a ciudades alrededor del mundo producir más comida con menos recursos.
La agricultura vertical ofrece numerosos beneficios, desde reducir el impacto medioambiental de la producción de alimentos hasta hacer las comunidades urbanas más resilientes.
Un estudio de la Universidad de Columbia muestra como los jardines verticales pueden reducir la necesidad de agua en un 70% comparada con la agricultura tradicional. Esto se debe a que estos sistemas son de ciclo cerrado, lo cual permite reciclar el agua y reusarla, estrategia que es muy importante en ciudades en donde los recursos son escasos.
Las granjas verticales eliminan la necesidad de utilizar pesticidas y herbicidas, ya que las plantas que crecen en espacios cerrados están menos expuestas a pestes y enfermedades, lo cual además produce alimentos más seguros y saludables. De acuerdo a un estudio del 2018, las granjas verticales usan hasta 95% menos pesticidas que las granjas convencionales, haciendo a los alimentos producidos de esta forma más seguros y saludables. Adicionalmente, ya que estas granjas están ubicadas dentro de las ciudades o en su perímetro, la distancia que los alimentos viajan desde las granjas a la mesa de los consumidores se reduce drásticamente.
Ejemplos exitosos de este tipo de granjas son cada vez más numerosos alrededor del mundo. Por ejemplo, el Sky Greens en Singapur, uno de los primeros jardines verticales comerciales, fue desarrollado en esta ciudad que cuenta con disponibilidad limitada de suelos agrícolas. Sky Greens produce vegetales en estructuras en forma de torre, un sistema hidropónico que rota las plantas para proveerlas de iluminación uniforme y bajo condiciones de riego controlado. La granja ha sido tan exitosa que provee una porción importante de las necesidades alimenticias de la ciudad de Singapur, mostrando cómo las granjas verticales pueden mejorar la seguridad alimenticia en ciudades densamente pobladas.
Otro ejemplo notable es el Bowery Farming en Nueva York, una de las compañías de producción de alimentos en espacios cerrados más grandes de los Estados Unidos. Al utilizar la metodología de agricultura vertical, esta empresa ha sido capaz de producir cosechas libres de pesticidas durante todo el año, incluso durante el invierno. Esta granja vertical utiliza sistemas computarizados para usar las condiciones en las que crecen las plantas y, además, monitorear su salud y la humedad del suelo.
En Tokio, Japón, la granja urbana Pasona está integrada dentro de un edificio de oficinas. La estructura de agricultura vertical tiene un tamaño de 43,000 pies cuadrados y produce vegetales y frutas a lo largo del año en una de las ciudades más densamente pobladas del mundo.
Vemos así la agricultura vertical como una estrategia ecoamigable y sostenible que brinda seguridad alimentaria a las ciudades en el siglo 21.
Referencias
- Despommier, D. (2010). The Vertical Farm: Feeding the World in the 21st Century. Thomas Dunne Books.
- Benke, K., & Tomkins, B. (2018). “Future food-production systems: vertical farming and controlled-environment agriculture.” Sustainability: Science, Practice and Policy, 14(1), 13-26.
- Kozai, T. (2013). “Plant factory in Japan: Current situation and perspectives.” Chronica Horticulturae, 53(2), 8-11.
- Allied Market Research. (2021). Vertical Farming Market Size, Share & Trends Analysis Report by Growth Mechanism, by Component, By Region, And Segment Forecasts, 2021–2028.
- Columbia University. (n.d.). Sustainable Development through Vertical Farming. Columbia University Earth Institute.
