Los espacios verdes urbanos como, por ejemplo, parques, techos verdes, jardines verticales y granjas urbanas son esenciales para mantener un sano ambiente en las ciudades; ellos ayudan a reducir la polución, mejorar la biodiversidad y mejorar la salud mental de los habitantes.
Sin embargo, manejar estos espacios verdes presenta varios retos; las tecnologías inteligentes representan soluciones innovadoras que permiten a las ciudades manejar estos espacios de manera eficiente y sostenible.
Los espacios verdes urbanos sirven como pulmones para las ciudades, contribuyen significativamente a la calidad del aire y al bienestar público; además, ayudan a mejorar la biodiversidad. De acuerdo con un estudio publicado en Science Advances, los espacios verdes son esenciales para reducir el efecto de isla de calor en las ciudades y reducir las temperaturas de las áreas colindantes. Al aumentar la cobertura de árboles en un 20%, se puede reducir la temperatura hasta en 4 grados centígrados.
El manejo de estas áreas verdes de la manera tradicional implica un mayor uso de recursos que si son manejadas utilizando tecnologías innovadoras. El monitoreo a distancia reduce el mantenimiento presencial y sus costos, de tal forma que muchas ciudades están comenzando a utilizar tecnologías inteligentes para optimizar el uso y mantenimiento de estos espacios verdes y maximizar los beneficios ecológicos y sociales de estas áreas.
Uno de los avances más significativos de estos espacios es el uso de sensores remotos para monitorear las condiciones ambientales. Esos sensores toman lecturas de varias métricas, incluyendo la humedad del suelo, la calidad del aire, la temperatura, la humedad del aire y los niveles de biodiversidad y su actividad. Al recoger datos en tiempo real, los encargados del mantenimiento pueden optimizar el uso del agua e identificar áreas que requieren atención, así como tomar decisiones informadas.
Por ejemplo, la ciudad de Barcelona implementó la plataforma de sensores "Sentilo" para monitorear sus espacios verdes y arbolado urbano; estos sensores recogen datos de temperatura, humedad y condiciones del suelo, ayudando a la ciudad a saber cuándo las plantas necesitan agua y así reducir la irrigación innecesaria y, por ende, el desperdicio de agua. Un reporte de la Comisión Europea muestra cómo este sistema ha reducido el uso de agua en al menos un 25% en los parques de la ciudad, haciéndola una muy valiosa herramienta en una ciudad con problemas de agua como Barcelona.
Los sistemas de irrigación inteligente son otra aplicación de tecnología muy importante para manejar los espacios urbanos verdes. Estos sistemas usan datos de sensores y se conectan con la red para tomar datos climáticos, de tal forma que se riegan las plantas únicamente cuando es necesario, previniendo el desperdicio de agua. En ciudades como San Diego, los sistemas de irrigación inteligente han conducido a un significativo ahorro de agua. Un estudio conducido por la autoridad de aguas del Condado de San Diego encontró que la irrigación inteligente ha reducido el uso de agua en espacios públicos en un porcentaje de aproximadamente un 40%. En la ciudad de Singapur se ha establecido un sistema de monitoreo que permite manejar los sistemas de irrigación inteligente en los techos verdes y jardines verticales, evitando el desperdicio de agua y los costos excesivos de mantenimiento. Estos sistemas se integran a la colección de aguas lluvias, permitiendo que el agua recolectada sea manejada de forma eficiente para la irrigación y reduciendo así el consumo de agua potable.
El planeamiento urbano basado en datos permite a las ciudades mantener sus áreas verdes de manera más efectiva. Al utilizar SIG (-sistemasde información geográfica) y datos satelitales provenientes de imágenes satelitales, los gobiernos de las ciudades pueden delimitar y controlar las áreas urbanas de manera más eficiente, determinar su distribución y saber cuáles áreas necesitan más arborización.
En Alburn Australia, un proyecto llamado Urban Forest Visual utiliza esta tecnología de monitoreo basada en sistemas de información geográfica para monitorear la salud de los bosques urbanos. El proyecto ofrece una interfaz pública donde los residentes pueden ver esta información, incluidas las especies de árboles y su estatus en general, incluidos reportes sobre los árboles que se encuentran afectados por pestes.
De acuerdo a un estudio publicado en Landscape and Urban Planning, estos sistemas han mejorado la cobertura de arborización en la ciudad en al menos un 20%.
Otra tecnología inteligente de gran importancia es el uso de drones en el mantenimiento y monitoreo de espacios verdes, permitiendo una eficiente vigilancia de estas zonas y el monitoreo de la salud de los árboles y la vida salvaje que las habita. Drones equipados con cámaras multiespectrales pueden detectar signos de enfermedad en los árboles, permitiendo intervenciones tempranas y ahorro de recursos. Los drones también permiten el reconocimiento de grandes áreas de manera rápida y precisa, algo que de otra forma requeriría significativos recursos y el empleo de labor humana.
El condado de Hackney en Londres ha enlistado drones para monitorear sus parques públicos, lo cual ayuda al mantenimiento y a la seguridad de los parques y reduce la necesidad de personal a la vez que ahorra recursos económicos.
A pesar de los beneficios de usar tecnología inteligente en los espacios verdes urbanos, estas implementaciones enfrentan variados retos, por ejemplo: Los costos iniciales de la tecnología, el mantenimiento de los dispositivos tecnológicos y la privacidad de los datos.
Mirando hacia el futuro, las ciudades actualmente están explorando la integración de la inteligencia artificial en el manejo de los espacios verdes y estas tecnologías podrían permitir reducir las necesidades de mantenimiento y optimizar el uso de recursos, además de ayudar a los planificadores urbanos a entender cómo los espacios verdes impactan la salud pública.
Un estudio publicado en Nature Sustainability muestra cómo la implementación de inteligencia artificial en el planeamiento urbano podría reducir los costos de mantenimiento de un 20 a un 30%, mejorando el uso de recursos y permitiendo a las ciudades administrar de una mejor manera sus zonas verdes.
Referencias
- Ziter, Carly D., et al. “Scale-Dependent Interactions between Tree Canopy Cover and Urban Heat Island Effects.” Science Advances, 2019.
- European Commission, “Barcelona Smart City Initiative.” [Accessed via European Commission Reports].
- San Diego County Water Authority, “Water Savings with Smart Irrigation Systems.” SDCWA Annual Report, 2021.
- Melbourne City Council, “Urban Forest Visual,” Landscape and Urban Planning, 2020.
- London Borough of Hackney, “Drone Use in Public Parks,” Hackney Reports, 2021.
- Nature Sustainability, “The Role of AI in Sustainable Urban Planning,” Nature Sustainability, 2022.
