Los parques y jardines son algo más que espacios de esparcimiento y mejoramiento estético para las ciudades; estos espacios tienen profundos efectos en el bienestar psicológico de los habitantes de las ciudades. Varios estudios científicos han demostrado cómo los espacios verdes dentro de las ciudades mejoran la salud mental de sus habitantes.
Un estudio publicado en 2019 en la revista The Lancet demostró cómo el acceso a espacios verdes para sus habitantes reduce significativamente los síntomas de depresión y ansiedad. Este estudio analizó estadísticamente a 20,000 personas en diferentes ciudades de Europa y mostró cómo la proximidad de sus habitantes a espacios naturales redujo la posibilidad de enfermedades mentales hasta en un 21%. Un estudio de 2015 realizado por la Universidad de Stanford en los Estados Unidos concluyó que caminar al menos por 90 minutos en un ambiente natural —sea este un parque o una zona verde colindante con la ciudad— aumenta la actividad en una parte del cerebro que se encuentra asociada con los síntomas de depresión. Esta influencia de los espacios verdes sobre la salud mental ha conducido a que los arquitectos y planeadores urbanos tengan en cuenta no solo los beneficios recreacionales de los parques, sino su impacto psicológico sobre la ciudadanía. Entrevistas realizadas en el Central Park de Nueva York a sus visitantes han mostrado que estos mejoran su bienestar general y se sienten más tranquilos tras haber visitado el parque. Un estudio publicado en el Journal of Environmental Ecology muestra cómo los residentes de Singapur que viven cerca de zonas verdes y parques urbanos reportan menores niveles de estrés que los ciudadanos que viven en zonas que carecen de zonas verdes y parques. Copenhague, en Dinamarca, es conocida alrededor del mundo por ser una de las ciudades más sostenibles y con mayor cantidad de espacios verdes; la ciudad posee varios parques urbanos famosos, como por ejemplo el Kings Garden. Investigaciones de la Universidad de Copenhague han demostrado que las personas que viven cerca de estos espacios verdes tienen una mejor salud mental y, además, estas comunidades tienen mejores relaciones sociales entre sus miembros. Iniciativas políticas como el plan verde de Copenhague han creado zonas verdes accesibles dentro de la ciudad que promueven la salud mental de sus habitantes; igualmente han promovido el uso de bicicletas, lo cual ha conllevado una reducción en el uso de vehículos que, a la vez, ha contribuido a disminuir los niveles de estrés de sus ciudadanos.
En Barcelona, España, la alcaldía ha promovido una iniciativa conocida como los Superbloques que ha transformado secciones de la ciudad en zonas amigables para los peatones, que a la vez han sido acompañadas de la creación de zonas verdes públicas y el mejoramiento de la arborización de las calles. Estas nuevas zonas urbanas han mejorado la salud mental de los ciudadanos de Barcelona al facilitarles el acceso a espacios abiertos en donde pueden relajarse y tener interacciones sociales que repercuten en su salud mental. Un estudio de la Universidad de Tokio en Japón ha mostrado cómo los principales parques urbanos de la ciudad son un espacio que ha contribuido de manera importante para la salud mental de los ciudadanos: investigadores médicos realizaron mediciones del cortisol —la hormona del estrés— y compararon los niveles de ciudadanos que frecuentan los parques y zonas verdes con los de ciudadanos que no suelen visitarlos. El estudio demostró una importante reducción del cortisol en los ciudadanos que frecuentan los parques y zonas verdes; esta reducción está relacionada con un estado de mayor calma y claridad mental en las personas que frecuentemente visitan estos parques. Un estudio del 2018 muestra cómo los residentes de la ciudad de Melbourne, en Australia, que viven cerca de parques o con mayor cobertura de árboles reportaron menores niveles de estrés y depresión comparados con ciudadanos que viven en zonas alejadas de los parques y que carecen de arborización.
Así podemos ver cómo la integración de espacios verdes y zonas naturales en la planeación urbana puede mejorar la salud mental de los ciudadanos.
