La sociedad contemporánea, con el aislamiento de la infancia en pantallas y actividades intramurales, ha producido una preocupante desconexión de las nuevas generaciones con la naturaleza.
Una estrategia importante para que la infancia recupere esa conexión perdida con la naturaleza son los campos de juego naturales: espacios que incorporan elementos naturales como árboles, arena, agua y piedras; y que son diseñados para alentar a los niños a comprometerse con el medio ambiente. Estos campos de juego buscan proveer una experiencia enriquecedora y creativa a la vez que mejoran la salud y sirven como aulas educativas prácticas.
Varias investigaciones demuestran que el juego en contacto con la naturaleza puede mejorar las capacidades cognitivas y sociales de los niños.
Los principales beneficios de este tipo de campos de juego son la oportunidad que brindan a los niños de desarrollar sus capacidades físicas y habilidades motrices. Los campos de juego tradicionales, en los cuales se repiten constantemente el mismo tipo de juegos, limitan cómo los niños interactúan con el espacio y entre ellos mismos. En contraste, los campos de juegos naturales les enseñan a navegar en nuevos terrenos con elementos naturales como troncos, piedras y terrenos desiguales, lo cual mejora su fuerza, coordinación y balance.
Un estudio publicado en la revista American Journal of Play en 2019 encontró que los niños que juegan en campos de juego naturales son físicamente más activos y realizan formas de movimiento más variadas que los que juegan en campos de juego tradicionales.
Un ejemplo de este tipo de áreas es el Morton Arboretum Children Garden en Illinois, un área recreativa que incorpora estructuras construidas con troncos de árboles, corrientes de agua y piedras sobre el terreno que imitan un terreno natural, alentando a los niños a realizar una gran variedad de actividades físicas como saltar, escalar y correr, lo cual mejora su desarrollo motriz.
Este tipo de áreas de juegos estimulan el desarrollo cognitivo y la creatividad, ya que proveen un ambiente abierto donde los niños pueden usar su imaginación y habilidades para resolver problemas, así como sus habilidades motrices y la coordinación. Cuando los niños juegan en espacios naturales, no se encuentran limitados por los típicos equipos de juego que dotan a los parques tradicionales; por el contrario, usan estos espacios para crear nuevos juegos y utilizan su capacidad creativa para explorar nuevas ideas.
Un estudio publicado en el 2020 en Frontier in Psychology muestra que los niños desarrollan juego desestructurado en áreas naturales, lo cual los lleva a desarrollar pensamiento divergente, que es un aspecto crucial de la creatividad.
El campo de juego natural del Castillo Egeskov es un lugar en donde los niños crean historias alrededor de casas del árbol y experimentan con diversos materiales naturales como rocas y ramas, a la vez que disponen de campos abiertos donde los niños pueden construir e inventar actividades creativas, las cuales promueven el desarrollo del pensamiento y que además aportan en su desarrollo físico y motriz.
El juego basado en la naturaleza influye positivamente en el bienestar emocional de los niños. Numerosos estudios demuestran que pasar tiempo en ambientes naturales reduce los síntomas de estrés y ansiedad en los niños. Los campos de juego naturales ofrecen un ambiente calmado que promueve la resiliencia emocional y la autorregulación en los infantes.
Otro aspecto de importancia es que el juego promueve ambientes ideales para la interacción social en equipo, a diferencia de los campos de juego tradicionales, que a veces pueden crear competición por los juegos disponibles; los campos de juego naturales estimulan la cooperación y la negociación. Los niños que aprenden a cooperar usan estas interacciones para construir estructuras, crear nuevos juegos o navegar terrenos difíciles.
Investigación publicada en el Journal of Psychology encontró que los niños que juegan en ambientes naturales desarrollan un comportamiento cooperativo y mejores habilidades sociales que aquellos que juegan en parques tradicionales.
Tal vez el más conocido de este tipo de campos de juego en California, el Adventure Playground en Berkeley, estimula a los niños a jugar con herramientas y con materiales reciclados; los niños desarrollan así amistades y relaciones sociales basadas en la colaboración y la cooperación para resolver problemas.
Un aspecto muy importante de este tipo de áreas de juego es que desarrollan en los niños una apreciación por la naturaleza y el medio ambiente. La exposición a temprana edad a la naturaleza desarrolla una conexión con el mundo natural que se mantiene a lo largo de la vida adulta. Investigaciones publicadas en el Journal of Environmental Education en 2016 muestran como los niños que pasan más tiempo en la naturaleza desarrollan comportamientos más responsables con el medio ambiente al entrar en la adultez.
Por ejemplo, el Royal Park Nature Play en Australia les permite aprender de ecología a través de sus jardines de plantas nativas y áreas de juego acuáticas y zonas en donde pueden conocer los insectos locales; de esa forma se educa a los niños en la biodiversidad y la importancia de la conservación.
Es así como los campos de juego naturales son una estrategia innovadora que permite educar ciudadanos más comprometidos con la conservación medioambiental.
Referencias
- Chawla, L. (2017). Benefits of Nature Play for Children’s Social and Emotional Development. Journal of Environmental Psychology, 55, 44-55.
- Gustafson, A., et al. (2019). Physical Activity and Movement Diversity in Nature-Based Play. American Journal of Play, 11(3), 291-307.
- Korpela, K., et al. (2020). Unstructured Play and Divergent Thinking in Children’s Natural Environments. Frontiers in Psychology, 11, 1743.
- Moore, R., et al. (2022). The Growing Trend of Nature-Based Play in Urban Planning. Landscape and Urban Planning, 217, 104-112.
- Soga, M., & Gaston, K. J. (2016). Extending the Ecological Benefits of Nature Play into Adulthood. Journal of Environmental Education, 47(1), 29-37.
- Children & Nature Network. Benefits of Nature-Based Play for Child Development.
