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Ciencia ciudadana y ecología urbana.

La ecología urbana es el estudio de los ecosistemas dentro de las ciudades. Esta disciplina científica es crucial para mantener ambientes saludables y para hacer sostenibles a las ciudades.

La ciencia ciudadana es una metodología que implica científicos no profesionales y ciudadanos en la recolección de datos y su análisis. Esta estrategia ha surgido como una poderosa herramienta en la ecología urbana, permitiendo a los ciudadanos contribuir directamente a los esfuerzos de conservación y, además, ha creado un sentido de pertenencia y de conciencia ambiental en las comunidades.

La ecología urbana es una disciplina compleja debido a la naturaleza dinámica de las ciudades y a la diversidad de flora y fauna que existe en ellas. Impulsar a los ciudadanos a participar en el monitoreo ecológico tiene numerosos beneficios: aumenta la cantidad de datos recolectados, permite un mayor monitoreo y en mayor cantidad de lugares y promueve la conciencia pública acerca de la importancia del medio ambiente en la ciudad. Además, la ciencia ciudadana permite construir bases de datos más ricas que las que podrían ser recogidas únicamente por científicos profesionales y esto es especialmente útil en ciudades densamente pobladas.

Un estudio publicado en Ecology and Society ilustra el impacto de la ciencia ciudadana en la recolección de datos ecológicos en las ciudades. El estudio encontró que al comprometer a los ciudadanos en el monitoreo de la biodiversidad urbana se aumenta el alcance de estos estudios y se mejora la calidad de los datos recogidos.

Además, al abrir los estudios a la participación de ciudadanos voluntarios, se reducen los costos económicos y la necesidad de personal.

La ciencia ciudadana permite a los individuos participar de varias formas, desde contar poblaciones de aves hasta introducir en mapas información sobre niveles de contaminación, observar especies de plantas o seguir a la vida salvaje local. Un programa exitoso es el proyecto iNaturalist, una iniciativa de la Academia de Ciencias de California y National Geographic basada en una aplicación para teléfonos inteligentes. A través de esta tecnología, los ciudadanos del mundo pueden recoger y compartir observaciones de flora y de fauna de muchas áreas urbanas. Varias iniciativas, desarrolladas utilizando esta aplicación, han permitido a los ciudadanos documentar la biodiversidad en sus vecindarios; estos datos luego son usados por investigadores científicos para entender la distribución de las especies y los cambios a través del tiempo.

Por otra parte, el Urban Nature Research Center de Los Ángeles ha desarrollado proyectos con científicos ciudadanos voluntarios para monitorear la biodiversidad de la ciudad. Al impulsar a los miembros de la comunidad a participar de estos proyectos, se dispone de una gran cantidad de personal para monitorear la vida salvaje urbana, particularmente la afectación de las especies invasivas sobre las especies nativas. Este proyecto ha creado una gran cantidad de bases de datos que han ayudado a los científicos a entender cómo las especies se adaptan a los ambientes urbanos. Un estudio del 2021 encontró que los datos recogidos por los ciudadanos han ayudado a identificar patrones emergentes en la distribución de la vida salvaje urbana, por ejemplo, la aparición de lagartos y peces de especies invasivas, además de la afectación sobre las aves nativas y otros cambios medioambientales en la ciudad.

Otro proyecto de interés es el Great Pollinator Project en Nueva York. Este proyecto, promovido por el Museo de Historia Natural de la ciudad y el Greenbelt Native Plant Center, ha reclutado científicos ciudadanos para monitorear las abejas a lo largo de la ciudad. Las abejas juegan un rol crucial en la polinización urbana, pero sus poblaciones sufren amenazas como la pérdida de hábitats y los pesticidas. El proyecto permite a los participantes contar abejas y grabar sus observaciones en plataformas como iNaturalist; estas bases de datos aportan una gran cantidad de conocimiento en torno a estas poblaciones de abejas y sus dinámicas, como por ejemplo los tipos de plantas que más atraen a estos insectos, ayudando a los planificadores urbanos a integrar especies que ayudan a la conservación de estos polinizadores.

Otro proyecto interesante es la limpieza del río Chicago: los Amigos del río Chicago, una organización sin ánimo de lucro creada por la comunidad, coordina proyectos de ciencia ciudadana donde los residentes recogen datos sobre indicadores de la salud del río, como, por ejemplo, la claridad del agua, los contaminantes y las especies invasivas. Un estudio publicado en Environmental Monitoring and Assessment muestra cómo la participación de la comunidad en monitorear la salud del río ha permitido una recolección de datos muy valiosa que le permitió a los científicos y a los políticos tomar decisiones mejor informadas respecto a políticas de conservación para el río. Esta iniciativa no solo ha mejorado la calidad del agua, sino que también ha promovido la conciencia en el público acerca de la importancia de mantener los cuerpos de agua en buen estado.

El City Nature Challenge, creado por la Academia de Ciencias de California y el Museo de Historia Natural de Los Ángeles, ha promovido la participación de ciudades alrededor del mundo para documentar la biodiversidad urbana. A través de las ciencias ciudadanas, los participantes utilizan la aplicación iNaturalist para subir fotos de plantas y animales en sus ciudades. En 2022, más de 1.6 millones de observaciones fueron subidas a la red con contribuciones de más de 67,000 ciudadanos alrededor del mundo. Los datos generados por el desafío han sido importantes para el desarrollo de proyectos de investigación científica acerca de la biodiversidad urbana y la distribución de especies.

Vemos entonces cómo la ciencia ciudadana mejora la capacidad de las instituciones de investigación para recoger datos a gran escala y mejora la frecuencia con la que son recogidos estos datos y así mismo, reduce los gastos económicos asociados con la ciencia tradicional. Igualmente, crea espacios de participación comunitaria, ya que este tipo de proyectos compromete a los ciudadanos en la conservación del medio ambiente y, por otra parte, también brinda oportunidades para la educación medioambiental y así los participantes aprenden sobre especies locales, ecosistemas y prácticas de conservación.

Referencias

  • Conrad, C. C., & Hilchey, K. G. (2011). A review of citizen science and community-based environmental monitoring: issues and opportunities. Ecology and Society, 16(3).
  • Fisher, R. N., et al. (2021). Patterns of urban wildlife diversity across a Los Angeles landscape. Urban Nature Research Center.
  • Jones, M., et al. (2019). Community-based monitoring and the importance of long-term data in understanding ecosystem changes. Environmental Monitoring and Assessment.
  • California Academy of Sciences & Natural History Museum of Los Angeles County. (2022). City Nature Challenge Annual Report.

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